No vivo en una nube de algodón, ¿soy normal?

En los últimos días me he encontrado con varias mujeres, embarazadas o madres, que me hablan de un estado de felicidad casi místico, un eje gravitacional en torno a su barriga alrededor de la cual gira todo lo que hasta ese momento había movido su mundo. Me lo dicen muy seguras, estoy convencida de que de verdad lo sienten o lo han sentido pero cuando me miran esperando que asienta y les confirme que yo también vivo en el mundo del LSD, mi cara es un poema. Porque no es que no me sienta feliz o que no tenga subidones hormonales pero, salvo un interés casi enfermizo por tener mi (nueva) casa preparada para antes de que nazca Sya, tampoco noto un cambio sustancial en mi vida. Sí, todas las decisiones que tomo giran en torno al hecho de que voy a ser madre, pero más que por un tema de felicidad divina es por responsabilidad. No sé, si tuviese un viaje programado para dentro de tres meses, también tomaría mis decisiones en consecuencia. Quizá lo he bajado demasiado al ámbito terrenal, las decisiones a las que me enfrento ahora pueden ser más importantes, más profundas y emocionales pero no las tomo sumida en un estado de éxtasis hormonal, las tomo y las pienso porque dentro de unos meses voy a ser madre y eso implica ciertas cosas.

Cuando me enfrentaron a esta pregunta, sobre todo cuando me la repitieron varias veces, me planteé si de verdad yo sentía del modo correcto. Fue un segundo, el tiempo necesario para que esa pregunta tomara forma en mi cerebro, pero ahí estuvo. Yo, que soy de darle vueltas a las cosas, me puse a pensar si de verdad existe un modo correcto de sentir y vivir, incluso algo tan intenso como un embarazo, y la respuesta es que, evidentemente, NO. Entonces, ¿por qué la creencia popular nos hace pensar que todas las mujeres en el embarazo hacen, sienten y viven un determinado tipo de experiencias? ¿No puede ocurrir que genere frustración o inseguridad en alguien que no encaje en ese patrón de felicidad orgiástica?

Hablo del embarazo porque es el tema que me ocupa, pero se podría decir lo mismo de otros tantos temas en la vida. ¿Hay una forma de sentir? NO. Así que no te preocupes si no vives como si te hubieras metido un chute de ácido, porque lo tuyo también es normal. Y el de tu amiga, que vive en el país de la piruleta, también.
Señores, no es que sonría mucho porque me encuentre en un estado de felicidad constante, que yo siempre he sido de sonrisa facilona, no nos engañemos. Sonrío porque soy feliz, porque tengo motivos para serlo, pero no porque mi percepción habitual se encuentre alterada. Pero oye, que aquella mujer que se sienta así tiene toda mi admiración, ser feliz por una razón o por otra, es siempre motivo de alegría.

Embarazada feliz

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s