Mujer, ¿y si el amor te importa una mierda?

Amor

Llevamos tres semanas siendo asediados con noticias sobre el nostálgico reencuentro entre los concursantes de la primera edición de ‘Operación Triunfo’. Favoritismos por parte de la organización, que si voy que si no voy al concierto (Juan Camus, ejem ejem…), problemas psicológicos al salir de la Academia… pero si de algo se ha hablado en estos días, ha sido de la relación entre Chenoa y Bisbal. En lugar de ‘OT: el reencuentro’ podría haberse llamado ‘ Chenoa y Bisbal: el reencuentro (y otros personajillos de fondo que cantan y bailan para animar el cotarro)’. Un poco largo, lo sé.

Todos tenemos en nuestras retinas la imagen de una Chenoa llorosa, poniéndose frente a las cámaras con un chándal gris para confirmar el fin de su relación con el almeriense. Pero ya ha llovido mucho desde entonces. Quien quiera seguir viendo en la mujer de hoy a esa chiquilla entristecida y superada por las circunstancias, es que tiene un problema.

Pero ese no es el motivo de este post. El amor malogrado entre dos aspirantes a cantantes, sinceramente, no me importa demasiado. Lo que me molesta sobremanera es el hecho de que todo el mundo considere que Chenoa, en calidad de mujer, es una persona desgraciada por el final de su relación con Bisbal (que por supuesto lo tiene más que superado, como todo hombre), y busca desesperadamente el amor. Nadie se para a pensar que esta chica tiene una carrera de éxito (que te puede gustar o no, pero de éxito es) y que ha tenido unas cuantas relaciones desde ese momento chándal. Y que ahora no tiene pareja, pero no por ello la veo llorar por las esquinas. En su actuación con el que fuera su novio, muchos vieron en ella a una mujer enamorada, anhelando las atenciones de su compañero y sufriendo en silencio por un amor que no pudo ser.

Y sí, lo siento, hago esta analogía hombre-mujer Bisbal-Chenoa porque me parece más que evidente que la visión que tenemos de ella de mujer desvalida, despechada y en constante búsqueda del amor, es así por el mero hecho de ser mujer. Si el abandonado hubiera sido él, otro gallo cantaría. Si bien no es un caso de machismo para llevarnos las manos a la cabeza, si es la demostración de que la educación en cuanto a género en este país, deja mucho que desear.

Pues yo prefiero quedarme con la imagen de una mujer poderosa que, a sabiendas de lo que iba a hablar todo el mundo, se puso el mundo por montera y salió al escenario a TRABAJAR. Porque no todas las mujeres necesitan una pareja para sentirse completas. Porque una decepción amorosa no tiene porque dejar a la mujer sin fuerzas para seguir haciendo su vida. Porque el valor de una mujer no se mide por el hombre que tenga consigo. Porque detrás de un gran hombre no debería haber una gran mujer, sino a su lado.

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