Pero te compensa 

Te compensa

Ser madre eleva tu paciencia hasta límites que no alcanzabas a ver cuando todavía no lo eras. Y eso que mi hija llora poco. Y eso que todavía no me pide dinero para whisky ( por favor, que sólo sean whiskies…), ni para condones (por favor, que me pida dinero para condones…). En fin, el caso es que tengo mucha paciencia. Aunque a veces la pierdo, no te vayas a pensar, no sería la primera vez que mi pareja tiene llevarse a la niña porque estoy meciendo su cuna con tanto ímpetu que le voy a provocar un esguince cervical.

El otro día, quejándome con una amiga de las 200 veces que se despierta Sya cada noche, mi amiga me dijo: “Pero te compensa, ¿verdad?” Y yo me puse a pensar… ¿Siento que me compensa cuando llora a las 4 de la mañana? ¿O cuando me gustaría ver una película, leer un libro o depilarme pero no puedo porque tengo que estar con el 200% de mi atención sobre ella? ¿Me compensa cuando me pierdo conciertos, obras de teatro, películas en el cine, salidas de chicas, borracheras, fiestas…? Siendo sincera, en esos momentos no siento que me compense en absoluto. Pero luego recordé esos momentos en los que te sonríe, cuando se duerme sobre tu hombro, aprende cosas y sonidos nuevos… y me inundó un sentimiento Disney que pa qué contarte. Así que le contesté que sí, que compensaba.

Cuando colgué el teléfono ese ‘sí’ pesaba sobre mi conciencia como una losa y es que sentía que me había dejado llevar por un sentimiento de felicidad autoimpuesto que no siempre es real. Nos obligamos a creer que es todo maravilloso y que desde que somos madres nos sentimos más completas porque ya no hay vuelta atrás, no puedes bajarte del carro y decir “ya no soy madre, que me pongan un copazo, por favor”.

Así que hice lo que siempre hago en estas ocasiones, hablar con mi pareja. Realmente fue el quien sacó el tema el mismo día que a mi me rondaba por la cabeza, probablemente porque él también había sido víctima de la gran pregunta: ¿Compensa? Él no entendía esa pregunta ¿Compensa? Coño, pues a veces sí y a veces no, lo bueno no hace mas llevadero lo malo y lo malo no empaña lo bueno.

Estaría bien que nos hablasen de todas estas cosas antes de tomar la decisión de ser madre. No que te cuenten las cosas malas, eso normalmente ya lo hacen, sino que te cuenten que ese sentimiento de compensación no siempre existe, y que no eres peor madre por desear un ratito para ti misma. Que te hablen de sentimientos, de lo que echas de menos tu vida anterior, de las ganas repentinas de no tener obligaciones y de decidir únicamente por ti, de querer ser tu propia prioridad otra vez. ¿Eso es que no te compensa? Y yo que sé, no entiendo de compensaciones, eso es que eres humana y que la vida idílica que te prometen en las películas, lo siento, pero no existe.

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