Especímenes de patio de colegio 1: la mamá cheerleader

Mama-cheerleader

El otro día, el primero de cole, me escribió una amiga que tiene un niño de 8 años. Por el tono, parecía desesperada: “Tienes que escribir un post sobre las madres cheerleaders”, me dijo. Y como yo ya la he oído echar pestes sobre ello alguna vez, supe que le había tocado en el grupo de la madre entusiasta, esa que no sólo lo hace todo BIEN, sino que pretende que tú también lo hagas BIEN, que significa hacerlo a SU MANERA.

En este cole en cuestión, dividen a los niños en dos grupos para que puedan disfrutar de cada proyecto sin demasiada saturación y cada comienzo de curso, mi amiga y alguna madre desastre normal como ella cruzan los dedos para que a sus hijos no les toque en el grupo con el hijo de esta señora. Que pobrecito mío, seguro que es un nene maravilloso, pero menuda cruz te ha tocado con tu señora progenitora (Si notáis que a partir de aquí hablo en primera persona es porque a veces tengo desdoblamiento de personalidad. Nada grave). Me la imagino agitando el pompón en mitad del patio en cuanto se forman los grupos de niños: “¡A ver, a ver! Las MAMÁS de MI grupo, por aquí por favor”. Cuando consigue reunir a todas SUS MAMÁS comienza a apuntar frenéticamente los teléfonos de cada una: “679532365, MAMÁ DE Juanito. 633597032, MAMÁ DE Elenita”. Vamos a ver señora, que antes de parir también apuntaban mi teléfono (con bastante mas frecuencia que ahora, por cierto) y me llamaban por mi nombre, haga usted el favor. ¿Y esa puta manía de ponerle diminutivos a los nombres de los niños? Ya sabemos que son pequeños, tampoco hay que recordárselo una y otra vez. Si alguna vez alguien llama a mi hija Syíta la estampo.

El caso es que, para cuando te quieres dar cuenta, tu móvil lanza un grito de terror, como si fuera Drew Barrymore en ‘Scream 1’ anunciando tu peor pesadilla: ‘El grupo de madres de 3°B’. Y tú, de repente, te ves metida en un chat con 15 desconocidas y lo primero que haces nada más despedirte es silenciarlo para todo un año. Pero luego te da pena no enterarte de qué disfraz con bolsas se basura toca hacer este año, o qué abominación pastel te toca preparar para la fiesta del cole y que el resto de niños se rían de tu churumbel y lo vuelves a poner con sonido. Y ahí está, la mamá cheerleader a hacer grupito: “¡Hola mamás! Propongo que nos presentemos todas ya que vamos a estar juntas todo el curso (¿¿¿de verdad???) de nuestros pequeñines (¿¿Comorll??). Yo soy Luisa, la MAMÁ DE (como no) Carlitos (Carlos, coño, CARLOS). Y un montón de emoticonos de fiesta, caritas sonrientes y corazones”. Y ahí que van todas, detrás del pompón, diciendo sus nombres y sus MAMÁ DE como si luego fuésemos a ser capaz de reconocernos en la inmensidad del patio. Tú te callas, claro, porque realmente al resto le importa una mierda tu nombre, pero la mamá cheerleader ha leído en algún libro de liderazgo maternal que así se fortalecen los vínculos, y ella es muy de seguir estas cosas al pie de la letra.

Por centrarme un poco, le pedí a mi amiga unas cuantas anécdotas REALES que le han ocurrido con este espécimen maternal y me dio varias, a cual más surrealista. Porque no sé si lo sabéis, pero la madre cheerleader se preocupa porque todo esté en PERFECTO ORDEN Y PLANIFICADO AL MILÍMETRO. Que oye, por un lado viene bien poder despreocuparte de la agenda social de tu hijo pero por otro te dan ganas de gritarle que DEJE DE METERSE EN TU VIDA cual adolescente hiperhormonada. La madre cheerleader es esa madre que, antes de que tú invites a nadie al cumpleaños de tu hijo, ya ha organizado el regalo y recogido el dinero (que ya lo tienes que celebrar por cojones, claro). Es esa madre que, en cualquier excursión, lleva barritas, o zumos o fruta para todos los niños. La madre cheerleader 2.0, además, se preocupa de que esas barritas sean ecológicas, los zumos naturales y la fruta de temporada y sin pesticidas. Es esa madre que, antes de que tu le hayas puesto el nombre a la mochila de tu hijo, ella ya ha hecho etiquetas para todos, útil e irritante a partes iguales. Es esa madre que organiza la merienda de fin de curso y se encarga de elegir y comprar el regalito para el entrenador de turno. Porque no sé si lo sabíais, pero ahora hay que comprarle un regalo al entrenador, y eso-es-así-porque-lo-digo-yo.

La madre cheerleader es LA MADRE, y por mucho que te esfuerces, nunca podrás ni parecerte. Pero relájate y disfruta, el tiempo que te ahorras en hacer etiquetitas para las mochilas o en buscar un regalito que ni siquiera entiendes, lo puedes gastar en verte un capítulo de Juego de Tronos. No hay mal que por bien no venga.

Dedicado a Misis, exjefa y sin embargo amiga

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