#HolaPutero o la incómoda realidad

putero

Hace ya unas semanas se hacía viral una campaña contra la prostitución llamada #HolaPutero. Decir una campaña contra las prostitución es engañoso. Estas chicas, llamadas Towanda Rebels, no ponen el foco en las mujeres, sino en los hombres que las consumen. En los puteros. De hecho, la descripción del vídeo comienza así: “La pregunta no es si las mujeres tenemos derecho a ser putas. La pregunta es si los hombres tienen derecho a comprarnos.”

He de decir, que yo siempre he pensado que es necesaria la regularización de la prostitución, no la abolición. Hace unos años fui a un taller sobre prostitución que resultó que era impartido por una de las mayores figuras del abolicionismo en España y me encabronó sobre manera su forma de dar su opinión, como si fuese la única viable, como si estuviese claro que, si no considerabas la abolición de la prostitución como la única vía, eras una machista sin remisión. Quizá en ese momento no tenía la madurez suficiente como para repensar mis propias opiniones. Quizá fue la prepotencia, que nunca es una buena oradora. Sea como sea, salí de allí pensando que el abolicionismo es una medida paternalista hacia la mujer que decide ejercer la prostitución libremente porque ¿quién es nadie para decirme a mí qué tengo que hacer con mi cuerpo?

Pero entonces veo esta campaña, que no pone el foco en la mujer, sino en el putero. No se centra en si yo tengo derecho o no a follar por dinero, sino en si ellos tienen derecho a pagar para follarme. Y ya no sólo eso, se centra en por qué todas las mujeres sabemos que la opción de abrirnos de piernas siempre está ahí y ellos saben que si les pica, siempre se pueden ir de putas. Sí, sí, que una mujer también se puede ir de… ¿putos? Y un hombre, si necesita pasta, se puede hacer… ¿puto? No tengo claro el término, lo siento. Pero seamos sinceros, las mujeres no estamos educadas para irnos de putos ni los hombres están educados para considerar la prostitución como una salida profesional. ¿Cuántas veces habéis oído a una mujer decir que si no tiene pasta se mete a puta? Ahora haced memoria, ¿cuántas veces se lo habéis oído a un hombre? ¿Cuántas veces habéis escuchado a un hombre decir que se ha ido de putas? ¿Y cuántas se lo habéis oído decir a una mujer? Mi intención no es demonizar a los hombres, sólo plantearme, una vez más, la nefasta educación en cuanto a género que estamos transmitiendo aún sin pretenderlo.

He visto varias veces el vídeo #HolaPutero y, con afán de explicar mis dudas, he extraído varias frases que me han llamado la atención:

“¡Hola Putero! No te preocupes porque no estás solo. Cuatro de cada diez hombres que nos rodean van contigo al puticlub y los otros seis, no hacen nada al respecto.”
Comienza fuerte, pero a veces hay que hacerlo para despertar conciencias. Entiendo que no está culpando a todos los hombres, sino poner de manifiesto las abrumadoras cifras de puteros que hay en España y que el resto de la sociedad (los otros seis que no hacen nada al respecto), lo hemos normalizado de tal manera, que no nos parece escandaloso.

“Putero, deberías empezar a llamar a las cosas por su nombre, esto no va de sexo, esto va de poder. Tú no pagas por follar, tú pagas por violar.”
No sé si estoy de acuerdo en el tema de la violación. Puedo entender por qué lo dicen, pero no sé si al decirlo consigues radicalizar la postura de los puteros. Es como lo que he contado antes, que la prepotencia de la persona que nos estaba dando la charla hizo que saliese de allí con mi opinión en contra más radicalizada.
El caso es que lo más importante de esta frase, para mí, no es la última parte, sino la primera. “Esto no va de sexo, esto va de poder”. ¿Creeis que los jovencitos guapetes que acaban la noche de juerga con su colega en el puticlub lo hace por sexo? Siento el tópico, pero es para que quede más que claro. Habrá gente que lo tenga difícil para echar un polvo, pero no creo que la mayoría de puteros pertenezcan a este grupo. Hay muchos, muchísimos que van a los puticlub sólo porque pueden, porque me quiero correr y no me quiero esforzar. Porque si pago, hacen lo que me sale de las pelotas. Porque ese coño es mío porque lo he pagado. Porque puedo.

“Te da igual por qué esa mujer ha llegado a cobrar por chupártela. Tú sólo la ves por partes: tetas, culo y agujeros varios.”
Hostión de realidad. Seamos sinceros, sin contar a las mujeres víctimas de la trata de blancas, aquellas putas que han decidido serlo por voluntad propia, ¿de verdad han tomado la decisión libremente? Evidentemente, nadie les ha puesto una pistola en la sien, pero las obligaciones familiares, la miseria, la necesidad… todo eso puede presionar igual que un arma.
Cuando vas a un puticlub de carretera a follarte a una mujer, ¿no te da por pensar la razón por la que te la está chupando? Vocacional no es, te lo puedo asegurar. No creo que a una niña, cuando le preguntes qué quieren ser de mayor, te respondan que puta. Reconozco que esa falta de empatía me tiene fascinada.

“Tranquilo putero, nadie os acusará de ser como la Manada aunque también humilléis, insultéis, aunque queráis follárosla sin condón. Porque por un precio, todo está permitido.”
Esto es duro de escuchar, porque vuelve a equiparar la prostitución con una violación pero esta vez se centra no tanto en el acto sexual en sí, sino en esas pulsiones que tienen determinadas personas que no siempre son políticamente correctas. Todo el mundo nos llevamos las manos a la cabeza cuando un grupo de energúmenos mete a una chica en un portal y contra su voluntad la somete a todo tipo de prácticas y vejaciones pero nos parece normal que una persona haga lo mismo con otra que, evidentemente no quiere, pero a la cual le está pagando. Otra cosa distinta es que todas las personas implicadas quieran, los gustos sexuales de cada cual son absolutamente respetables.

“A mí no me interesa hablar de si ellas tienen el derecho o no a prostituirse, yo lo que quiero es que hablemos de por qué tu crees que tienes el derecho a comprar mujeres. De por qué a vosotros os han educado para que penséis que podéis comprar mujeres y a nosotras nos han educado para que sepamos que si las cosas se ponen feas o viene una crisis, siempre podemos meternos a putas.”
Y esta es la frase que, para mí, resume la importancia de este vídeo. Bajo mi punto de vista, va directamente al foco del problema: por qué un hombre tiene asumido que si quiere follar (o lo que quiera) sólo tiene que sacar la cartera y por qué una mujer sabe que si necesita dinero, con abrirse de piernas lo tiene todo hecho. ¿No os parece que hay una diferencia educacional evidente en mujeres y hombres?

Cuando terminé de ver el vídeo, tanto la primera vez como las 48 veces que lo he visto después, me quedé bastante confusa. Me ha hecho replantearme mi opinión sobre la prostitución, pero ahora no tengo una opinión clara al respecto. De momento, considero que la regularización es básica, puesto que las mujeres que ya la están ejerciendo necesitan sentirse protegidas y dentro de la ley. Pero por otro lado, deberíamos pensar qué estamos haciendo mal para que exista esa visión del cuerpo de una mujer. ¿Estoy aplicando mi propia moral a la libertad de una mujer de utilizar su cuerpo como le venga en gana? Ya ni lo sé. No tener una postura clara sobre los temas más complejos te hace contradecirte completamente. Lo que está claro es que #HolaPutero remueve conciencias. Al menos la mía.

3 thoughts on “#HolaPutero o la incómoda realidad

  1. Hola, Sara. Comprendo tu confusión puesto que no es un asunto sencillo. En primer lugar estoy de acuerdo en que la prostitución NO debería existir. En el mejor de los casos, y dejando de lado la extorsión o el negocio de mafías y trata de personas que existe, una mujer (o un hombre) puede llegar a prostituirse de forma “libre”, aunque siempre, y esta es mi opinión, por una serie de circunstancias (maltratos o abusos en la infancia, entre otras) y por ser una vía de acceso rápido al dinero. Algunas de estas personas creen que no tienen otros medios o no los consideran. Por tanto, para mi, la prostitución nunca es libre. Si a eso le unimos que es un negocio que existe con la venia del Estado, ya nos perdemos.
    Con lo que no estoy de acuerdo del vídeo es del tratamiento simplicista que se le da. “La prostitución es culpa de los puteros”. Efectivamente si nadie fuera de putas, el negocio no existiría; si nadie se drogara, no habría narcotráfico ni muertes relacionadas, etc, etc, etc. Pero entonces estaríamos hablando de un mundo perfecto, y el mundo perfecto, no es. Por la misma regla de tres, podría decirse que esas chicas que han hecho el vídeo son cómplices de la esclavitud puesto que es más que probable que la cámara que han usado o el ordenador en que han editado el vídeo, estén fabricados por personas en condiciones, en el mejor de los casos, de semiesclavitud.
    Así que, llegados a este punto, mi opinión es que la prostitución es una cosa que existe, que debería perseguirse en todas sus formas en que se haga de manera coaccionada y regularse en las que se haga “libremente”. Por otro lado, aumentar los esfuerzos en cultura y educación y en apoyo a las personas que llegan a prostituirse, algo que me parece denigrante (para quien que lo ejerce y para quien consume).
    Un saludo.

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    1. Hola!
      Siento la tardanza en la respuesta, son un desastre. Por lo que veo estamos de acuerdo más o menos en todo aunque yo sigo con mis dudas por el tema del paternalismo al decirle a una persona qué puede y qué no puede hacer con su cuerpo. Pero lo que está claro es que si estuviésemos educados de otra manera, la opción no se nos pasaría por la cabeza. O se pasaría por la cabeza de hombres y mujeres indistintamente y únicamente para ganar dinero, no porque necesitan ese dinero como el aire. Yo creo que la diferencia está ahí: querer o necesitar.
      Por otro lado, el tema de la simplicidad del vídeo, yo entiendo que es para llegar a más personas. No creo que piensen que la prostitución existe porque existen los puteros, pero es una forma de transmitir su mensaje y llegar a viralizarlo. Lamentablemente, vivimos en una sociedad de grandes titulares, donde parece que, si no condensas una idea en una frase, nadie se va a parar a leerte y entenderte. Y el problema de resumir tanto es que se pierden todos los matices. Así que hay dos opciones, o te explicas bien y te leen pocos, o elaboras grandes eslóganes y te leen más. No sé qué es mejor, la verdad.
      Gracias por leerme!
      Un saludo,
      Sara.

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